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Funcionamiento ejecutivo

Una evaluación de funciones ejecutivas es una breve evaluación psicológica para determinar si se beneficiaría de una evaluación adicional de una condición neurológica (es decir, trastorno por déficit de atención e hiperactividad) que podría estar afectando su funcionamiento general. EstÔ diseñado para ser breve a fin de brindarle una determinación rÔpida (generalmente dentro de una semana o dos) si se sospecha un déficit de la función ejecutiva. Si es así, puede comenzar a aplicar medidas correctivas temporales para compensar el déficit aparente, como adaptaciones académicas/en el lugar de trabajo y/o intervención con medicamentos (recetados por un neurólogo o psiquiatra). La evaluación es mÔs rÔpida, mucho menos costosa que una batería psicoeducativa completa y mÔs completa que entregarle un formulario de autoinforme. Al medir el funcionamiento ejecutivo, el componente subyacente a la etiología del TDAH, la evaluación va mÔs allÔ de simplemente evaluar su capacidad de atención, que podría verse afectada por otras condiciones psicológicas como la depresión o la ansiedad.

Si cree que existen múltiples factores que podrían estar creando dificultades funcionales, como antecedentes o preocupaciones actuales de depresión, ansiedad, problemas de aprendizaje, problemas de procesamiento o lesiones en la cabeza, se sugiere que se realice una evaluación psicológica completa, ya que el screening no evalúa estas Ôreas. AdemÔs, si requieres realizar un diagnóstico definitivo, opta por la valoración psicológica completa.

¿Qué NO se pretende hacer con la evaluación?

La evaluación no pretende ser una evaluación integral del TDAH o cualquier condición neurológica relacionada. No se realizarÔ un diagnóstico de TDAH o cualquier otra afección como parte del examen. Los resultados de la evaluación no deben tomarse como una indicación de la necesidad de medicación a largo plazo u opciones de adaptación académica.

¿Quién podría beneficiarse?

· Pacientes con diagnóstico previo que deseen un anÔlisis actualizado sobre si el TDAH les sigue afectando o no;

· Pacientes que han sido sospechosos de tener TDAH a lo largo de su vida por profesores, padres, cónyuges, etc., pero que no se han sometido a pruebas previas;

· Pacientes con diagnóstico de TDAH que estÔn siendo tratados pero todavía tienen dificultades y se beneficiarían si aprendieran qué funciones ejecutivas específicas estÔn deterioradas; o

· Se descartan pacientes que experimenten dificultades sociales y académicas con otras afecciones (como discapacidad de aprendizaje, trastorno de procesamiento, depresión, ansiedad).

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